ASÍ ES ZAC EFRON «Muchas madres de adolescentes intentan ligar conmigo»

jesusmatron.superforos.com
D.R.
Efron tiene 21 años y es uno de los rostros más fotografiados. Dice que no le molesta, pero en el futuro se ve detrás de la cámara. Es el mayor fenómeno fan entre niñas y púberes del planeta. Desde que en 2000 comenzó con la serie High School Musical es el rostro omnipresente en carpetas, salvapantallas y mochilas. Pero Zac se hace mayor y no quiere ser sólo una cara bonita, por mucho que hasta en su última película –17 otra vez– se resistan a que crezca. Un imponente guardaespaldas –con pinganillo incluido– custodia la puerta de la suite del hotel Four Seasons de Los Ángeles.
Sonríe, cansado, y confiesa que está teniendo un día «muy intenso». Seguir los pasos de la estrella y mantener a raya a paparazzi, fans y periodistas tiene que ser un trabajo duro.
Cuando su publicista nos da el visto bueno, Zac Efron nos recibe sentado, con la mirada fija en su iPhone. Se levanta de un brinco, clava sus ojos azules, compone su famosa sonrisa –sus dientes son tan perfectos que parecen casi postizos– y saluda pensando que nos conocimos en su última visita a Madrid. No es muy alto (1,75 metros), viste camisa a cuadros de manga corta, vaqueros –más bien ajustados– y el calzado que lo delata como el prototipo de chaval crecido en las playas de California: flip-flops o nuestras chanclas de toda la vida. Vuelve a su móvil. «Perdona, soy un maleducado, pero tengo que mandar este mensaje.» Escribe a velocidad adolescente, seguramente en el ininteligible lenguaje SMS, pero sabe que el cronómetro corre y me invita a empezar.
PRIVADÍSIMO
Su posesión más preciada es su colección de pelotas de béisbol firmadas.
Tiene todo tipo de música en su iPod, excepto country. No lo soporta.
Tenía 11 años cuando besó a una chica por primera vez jugando a beso, verdad o consecuencia.
Hoy no tiene tiempo ni para respirar: le toca promoción maratoniana de su última película: 17 otra vez. Ha cumplido 21 años y, desde octubre, ya puede pedir una cerveza en un bar o jugar en un casino de Las Vegas, pero a Zac Efron le está costando superar la edad del pavo, al menos en la gran pantalla. Es la penitencia que tiene que pagar por un rostro angelical, casi infantil, que apenas conoce la cuchilla y la espuma de afeitar. Su trampolín a la fama se llama Troy Bolton, el rompecorazones con dotes de Gene Kelly de la saga, primero televisiva y luego cinematográfica, High School Musical. Ahora, en 17 otra vez (que se estrena en nuestro país el 30 de abril) interpreta al yo adolescente de Mike, un hombre en sus treinta y tantos, al borde del divorcio y con dos hijos adolescentes convencidos de que es un perfecto perdedor. Transformado –por obra y gracia de una mística metamorfosis– en un chico de 17 años, volverá al colegio para intentar reconducir su vida.
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